La cultura saharaui es básicamente oral. En ella, la poesía y la música han sido formas clave de transmitir historia, valores y memoria colectiva con poemas cantados que hablan de amor, honor, exilio y lucha.
Está muy ligada a la poesía oral.
Se interpreta en celebraciones, reuniones familiares y actos comunitarios.
Cumple una función cultural y educativa.

La música saharaui se caracteriza por estar muy atada a la poesía hassaní; “lghna” (el canto) y “auzan” son inseparables, un todo homogéneo.
Se caracteriza por ser una mezcla de la música árabe y africana cuyas huellas son patentes en el ritmo.
Los saharauis bailan al ritmo de un tambor de madera bajo forma de una gran escudilla cubierta por un trozo de cuero muy bien afianzado sobre su abertura. El instrumentista o “Iko” (en dialecto hassaní) diversifica los ritmos usando instrumentos musicales llamados “auzan”.
Principales instrumentos:
- Tbal: tambor tradicional, utilizado sobre todo por mujeres.
- Tidinit: instrumento tradicional de cuerda.
- Azawán: estilo musical característico del Sáhara, usado también para la danza
La vida en el desierto.
La familia y la hospitalidad.
La nostalgia por la tierra.
La resistencia, la dignidad y la esperanza.